En estos
días no es raro encontrarnos sumergidos en conversaciones que giran en torno a
la dificultad económica por la que pasa el país.
Con frecuencia nos encontramos manejando múltiples situaciones para salir adelante con nuestros ingresos. Por factores ajenos a nuestro control, la falta de trabajo, la inflación, el IVU, el aumento en la gasolina, los comestibles y el precio de la energía eléctrica, por mencionar algunos, cada día se nos hace más difícil cumplir con nuestras obligaciones económicas y comenzamos a establecer “prioridades”, delegando de esta forma algunas de nuestras deudas, para ver si el mes próximo la situación mejora y podemos realizar el pago.
Sin darnos cuenta, nos vamos volviendo presos de nuestras deudas, acumulando varios meses de atrasos y sin ver una luz al final del túnel. Muchas veces poniendo en riesgo nuestra casa, carro y otros bienes necesarios.
Al principio esta ansiedad solo nos afecta como individuos, pero muy pronto comenzará a cambiar nuestro estado de ánimo y empieza a afectar nuestras relaciones, incluidas las familiares.
En ese momento, quizás más tarde de lo necesario, comenzamos a buscar soluciones que puedan aliviarnos y recuperar una tranquilidad que nos permita enfrentar la situación y salir adelante. La quiebra es una de estas opciones, que por mala información, tendemos a no verla como una alternativa a los problemas financieros cuando estos comienzan.
El propósito de la ley de quiebras es precisamente que el individuo no llegue a una pobreza total, sino que pueda tener una alternativa para reestructurar sus finanzas, con una serie de protecciones contra los acreedores, que le permita salir adelante nuevamente y recuperar un estado de tranquilidad.
¡La quiebra no es un fracaso, es una excelente oportunidad para un nuevo comienzo!
La quiebra le ayuda a detener ejecuciones de hipoteca, cobros de dinero (incluidas las llamadas), proteger su casa, su carro y evitar embargos, así como atender las pensiones alimentarias atrasadas, entre otras.
Eso sí, la ley establece que la quiebra es para deudores serios que están pasando por un mal momento, y a esos efectos penaliza, hasta criminalmente, a quien utilice el proceso sin ser honesto sobre sus deudas e ingresos.
Oriéntese a tiempo y determine con la ayuda de un abogado si la quiebra puede ser su solución.
Con frecuencia nos encontramos manejando múltiples situaciones para salir adelante con nuestros ingresos. Por factores ajenos a nuestro control, la falta de trabajo, la inflación, el IVU, el aumento en la gasolina, los comestibles y el precio de la energía eléctrica, por mencionar algunos, cada día se nos hace más difícil cumplir con nuestras obligaciones económicas y comenzamos a establecer “prioridades”, delegando de esta forma algunas de nuestras deudas, para ver si el mes próximo la situación mejora y podemos realizar el pago.
Sin darnos cuenta, nos vamos volviendo presos de nuestras deudas, acumulando varios meses de atrasos y sin ver una luz al final del túnel. Muchas veces poniendo en riesgo nuestra casa, carro y otros bienes necesarios.
Al principio esta ansiedad solo nos afecta como individuos, pero muy pronto comenzará a cambiar nuestro estado de ánimo y empieza a afectar nuestras relaciones, incluidas las familiares.
En ese momento, quizás más tarde de lo necesario, comenzamos a buscar soluciones que puedan aliviarnos y recuperar una tranquilidad que nos permita enfrentar la situación y salir adelante. La quiebra es una de estas opciones, que por mala información, tendemos a no verla como una alternativa a los problemas financieros cuando estos comienzan.
El propósito de la ley de quiebras es precisamente que el individuo no llegue a una pobreza total, sino que pueda tener una alternativa para reestructurar sus finanzas, con una serie de protecciones contra los acreedores, que le permita salir adelante nuevamente y recuperar un estado de tranquilidad.
¡La quiebra no es un fracaso, es una excelente oportunidad para un nuevo comienzo!
La quiebra le ayuda a detener ejecuciones de hipoteca, cobros de dinero (incluidas las llamadas), proteger su casa, su carro y evitar embargos, así como atender las pensiones alimentarias atrasadas, entre otras.
Eso sí, la ley establece que la quiebra es para deudores serios que están pasando por un mal momento, y a esos efectos penaliza, hasta criminalmente, a quien utilice el proceso sin ser honesto sobre sus deudas e ingresos.
Oriéntese a tiempo y determine con la ayuda de un abogado si la quiebra puede ser su solución.
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