En estos tiempos de dificultad económica, son muchas las personas
que han considerado la idea de entrar en un proceso de quiebras.
De hecho, quizás en esta época más que antes, es más común escuchar a
personas conocidas hablar sobre las quiebras, bien sea porque han entrado en el proceso, lo han contemplado o incluso han obtenido una orientación legal al respecto. Ante este panorama resulta adecuado explicar y aclarar qué es la quiebra y cuáles son sus principios más elementales.
Incorrectamente, muchas personas perciben la quiebra como una solución o listería para los que son mala paga, ¡nada
más incorrecto! El proceso al amparo de la Ley de Quiebras Federal
busca darle una oportunidad al deudor honesto que simplemente ha perdido
la capacidad para atender sus deudas. Para estos deudores, la quiebra
significa la posibilidad de atender responsablemente sus deudas y
buscar un renacer económico. De hecho, parte del espiritú del proceso
de quiebras es evitar que una persona llegue a un empobrecimiento total.
El deudor honesto es aquel que informa toda la verdad sobre su
situación financiera, de hecho, el que no divulga la verdad de su
situación financiera pudiera incurrir en delitos bajo el Código de
Quiebras.
Así, con el propósito de ayudar al deudor
honesto, la protección de la Ley de Quiebras se activa inmediatamente
con la radicación de la petición de quiebras. De esta forma, en la
mayoría de las ocasiones, se paralizan y se prohíben, al instante, los
procesos judiciales de demanda, embargo, ejecución y gestiones de cobro
mediante la Orden de Paralización Automática ("Automatic Stay"). Esta
Orden de Paralización también impide el cobro de pensiones alimentarias
atrasadas.
Si atraviesas por momentos de dificultad
económica, es importante que sepas que pueden existir remedios antes de
llegar a un empobrecimiento total y que la quiebra puede ser una
solución y un renacer económico.